sábado, 21 febrero 2026
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Documentos filtrados revelan la guerra secreta de ICE

Comandante táctico de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino.
Comandante táctico de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino.

Exclusiva: ICE ejecutó 21 operativos mayores encubiertos

Documentos internos y testimonios de funcionarios federales exponen cómo ICE opera una red encubierta de inteligencia y detenciones masivas.

Los alcances de ICE trascienden la política migratoria y apuntan a una estrategia de seguridad nacional opaca y sin control público.

Operaciones Benchwarmer, Tidal Wave, Abracadabra, Dust Off, Fleur de Lis, son sólo algunos de los programas secretos que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo recientemente. Bajo la presidencia de Donald Trump, ICE se ha convertido en una suerte de portero autoproclamado del país, reclutando a decenas de miles de agentes federales, estatales y locales, así como a organismos policiales y de inteligencia, no sólo para localizar a personas “indocumentadas”, sino también para explotarlas como fuentes de inteligencia, según revelan documentos filtrados.

Un funcionario de la Patrulla Fronteriza, indignado por la conducta de ICE, me ha filtrado estos y otros documentos que ofrecen una visión sin precedentes de las actividades no declaradas de la agencia en todo el país. Muchas de estas operaciones y sus nombres en clave no habían sido reportadas hasta ahora.

Un documento de 15 páginas, marcado como “SENSIBLE PARA LAS FUERZAS DEL ORDEN”, detalla 21 operaciones “mayores” de ICE que, según el texto, han resultado en 6.852 detenciones desde junio. Desde la Operación Abracadabra, un esfuerzo encubierto para desarrollar informantes entre inmigrantes detenidos, hasta la Operación Benchwarmer, que por sí sola implicó el despliegue de 2.000 “activos de inteligencia” en todo el país, el documento da cuenta de la agresividad con la que ICE rastrea barrios y desarrolla fuentes para espiar tanto a inmigrantes como a ciudadanos estadounidenses.

Documento filtrado

La fuente decidió actuar impulsada por los niveles absurdos de secretismo que rodean estas operaciones y por el fracaso absoluto del Congreso a la hora de hacer públicas muchas de ellas. Ese secretismo ha ocultado la transformación de ICE en una suerte de FBI paralelo, una DEA y una fuerza policial independiente cuya misión ha ido mucho más allá de las deportaciones en las que suelen centrarse los medios.

Los medios cuentan una historia concreta sobre ICE, relatando con detalle los horrores más visibles, pero sin llegar a ver el panorama general: que todo ello forma parte de una guerra más amplia. Como me dijo una fuente de inteligencia militar, la ofensiva de ICE no tiene que ver solo con inmigración; se trata de recopilar inteligencia para apoyar la guerra de Trump contra los cárteles, pero también contra Antifa, la izquierda radical, los considerados “antiamericanos” y cualquier otra persona a la que etiqueten como terrorista. Y dado que la administración ha sido tan rápida en calificar a prácticamente cualquiera —incluida Renee Good— como terrorista, no sorprende que actúen como si estuvieran en guerra.

El trabajo de ICE se articula a través de una serie de grupos de trabajo, en los que la agencia recurre a otros organismos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), como la Patrulla Fronteriza, Investigaciones de Seguridad Nacional, el Servicio Federal de Protección e incluso el Servicio Secreto. El DHS es hoy la mayor agencia federal de aplicación de la ley del país, incluso más grande que el FBI, y eso antes de que el presupuesto policial de ICE se triplicara casi por completo el año pasado.

“La Operación Abracadabra se inició con el requisito de entrevistar al 100% de las personas detenidas para recopilar inteligencia e identificar objetivos posteriores, como casas de seguridad y personas involucradas en actividades ilegales”, señala uno de los documentos, una diapositiva informativa. El objetivo, continúa, es “vincular a cada persona que cruce la frontera ilegalmente con una Organización Terrorista Extranjera, una Organización Criminal Transnacional y/o utilizar la inteligencia para desarrollar nuevos objetivos”.

Otro informe sobre la Operación Benchwarmer revela el uso de agentes vestidos de paisano para hacerse pasar por ciudadanos comunes con el fin de recabar información.

“Agentes de paisano han sido infiltrados en furgones de transporte, zonas de acceso restringido, áreas de procesamiento y celdas de detención para recopilar información táctica clave”, indica el informe sobre esta operación de alcance nacional. ¿El objetivo? Está “centrado en recopilar información que normalmente no se obtiene durante entrevistas formales”.

Este coloso de la seguridad nacional, construido durante más de 20 años, desempeña un papel central en muchas de las operaciones de ICE de las que se informa públicamente (y en muchas otras que no). Ayer informé del despliegue de cientos de agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis, Minnesota, para apoyar las operaciones de ICE tras la muerte de Renee Good a manos de un agente de la agencia.

El motivo de mi fuente tiene que ver, en gran medida, con la falta de comprensión pública del panorama general de la “guerra” de ICE. Esa falta de entendimiento es deliberada, facilitada por la opacidad del DHS y por un Congreso que no ha querido imponer transparencia. Aspectos tan básicos como la política de uso de la fuerza de ICE —incluida la fuerza letal— están casi completamente censurados, impidiendo que la ciudadanía pueda conocerlos.

La oposición a la conducta de ICE tras la muerte de Renee Good se ha extendido dentro del propio Departamento de Seguridad Nacional, como informé anteriormente. El descontento también ha alcanzado al Departamento de Justicia, donde varios fiscales federales de alto nivel en Minnesota han dimitido ante la presión para investigar a la viuda de Good. Mientras tanto, el FBI también muestra divisiones internas: su ala política estaría investigando los vínculos de Good con grupos activistas que la administración Trump califica de extremistas.

Sin embargo, otras áreas del FBI, según las fuentes, están alarmadas por la actuación contundente de ICE y por su progresiva expansión de poder. Un alto funcionario del FBI me dijo que existe una preocupación generalizada por el impacto que las acciones de ICE están teniendo en la percepción pública de las fuerzas del orden. La fuente señaló que hacer cumplir la ley exige un respeto escrupuloso por la propia ley, y teme que ICE haya abandonado ese principio fundamental, actuando —mediante el uso de máscaras y una actitud beligerante hacia la ciudadanía— como si la ley no se le aplicara para ellos.

Fuente: kenklippenstein.com