sábado, 21 febrero 2026
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El Fabricador: Cómo se distorsionó la verdad sobre el caso Wallace

Nuevo  libro de la serie Wallace, de Guadalupe Lizárraga

Libros y literatura

Nuevo libro El Fabricador, de Guadalupe Lizárraga, revela el trasfondo del plagio y la manipulación de la verdad sobre el falso caso Wallace.

El Fabricador expone cómo Ricardo Raphael, figura pública, se apropió de la investigación sobre el caso Wallace, modificando la narrativa para adaptarse a intereses políticos y alterando la realidad.

A lo largo de una década de cobertura sobre El falso caso Wallace, uno de los más emblemáticos de corrupción judicial y violaciones de derechos humanos en México, El Fabricador ahora revela cómo la verdad sobre este caso fue distorsionada por figuras públicas como Ricardo Raphael, quien se apropió de una investigación ajena para construir una narrativa políticamente conveniente.

En este libro, la periodista Guadalupe Lizárraga muestra cómo el poder reorganiza el relato para preservar su versión de la «legalidad», mientras las víctimas y el periodismo independiente siguen siendo silenciados. Un relato crudo sobre la manipulación, el daño irreversible y la resistencia frente a la mentira oficial.

Justicia y crimen

Introducción

En México, todo el mundo ha oído hablar alguna vez del caso Wallace: por morbo, por curiosidad o por indignación. Primero fue el montaje; después, vinieron más de diez años de investigación y hostigamiento para deconstruirlo. Y cuando el caso ya estaba develado, apareció un nuevo operador para fabricar una narrativa distinta, adaptada a la vocación criminal del Estado.

Grupos demográficos

El falso caso Wallace es el crimen perfecto. Pero no es el crimen del supuesto secuestrado. Tampoco sus responsables son temibles narcotraficantes, secuestradores u homicidas. Son personas insertas en las estructuras del Estado, investidas de un poder capaz de convertir a los jueces en asesinos, a las cárceles en centros de tortura y al presidente de la República en un cómplice más que justifica todo bajo la coartada de “el sistema”.

El propósito de este libro es asumir, de nueva cuenta, que la fabricación de culpables ha sido una  política de gobierno transexenal, iniciada en el mandato de Vicente Fox y perfeccionada a lo largo de veinticinco años mediante un método que desarraiga, esclaviza, tortura, despersonaliza y mata en completa impunidad. Los campos de culpables fabricados bajo el estandarte de “criminales” han permitido a la sociedad mexicana convivir con esa violencia sin mirarla de frente, sostener una amnesia funcional que normaliza el horror.

Como en Macondo, en sus cien años de soledad, la memoria fue borrada. Pero a diferencia de aquella ficción, en México se perdió el antídoto para repararla y los letreros fueron invertidos: a los inocentes se les colgó el rótulo de “culpables”; a los torturadores se les premió; y a quienes fabricaron la verdad oficial se les convirtió en héroes. México no podrá salir de esa amnesia mientras no se interrogue a sí mismo sobre el uso del poder: si existe, o no, un supuesto derecho a depredar al otro por el solo hecho de detentarlo. Si la fabricación de culpables ha tenido justificaciones históricas, nuestro tiempo —y nosotros mismos— somos responsables de sus consecuencias. Este libro se propone confrontar al Fabricador y a la amnesia colectiva con la verdad documentada.

Sur de California, Diciembre de 2025.

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