El republicano sólo tiene a su conciencia para limitarse
Ante el creciente descontento social por las acciones emprendidas por Trump, el presidente ha decidido actuar de manera unilateral en su relación internacional
Trump aseguró que Estados Unidos volvería a tener presencia en el escenario mundial, después de la tibieza que había caracterizado a los gobiernos demócratas.
Foro Público
Donald Trump está por cumplir su primer año en su segunda etapa al frente del gobierno de Estados Unidos. En los primeros meses del actual mandato ha mostrado una versión más agresiva que la que caracterizó su primera gestión.
El mandatario republicano ha dejado de lado la política interna para impulsar una política exterior más agresiva, en la cual busca demostrar que Estados Unidos sigue siendo la principal potencia militar del mundo ante el crecimiento expansionista de Rusia y China.
El inquilino de la Casa Blanca ha ordenado el bombardeo de las bases militares de Irán, para destruir los laboratorios en donde se pretenden producir armas nucleares que doten al gobierno iraní de capacidades de guerra amenazantes para Occidente.
Los bombardeos en Irán fueron justificados por Trump ante la amenaza creciente que representa Irán para los intereses de Estados Unidos. El empresario presumió que el ataque aéreo evidenció que la Unión Americana sigue teniendo la mejor armada del planeta, un claro aviso dirigido a Moscú y Pekín.
Trump aseguró que Estados Unidos volvería a tener presencia en el escenario mundial, después de la tibieza que había caracterizado a los gobiernos demócratas de Barack Obama y Joe Biden. Para el republicano, es una prioridad mantener la presencia hegemónica imperialista de la Unión Americana.
Por ello, comenzó a imponer aranceles a sus principales socios comerciales. Trump acusó a la comunidad internacional de aprovecharse de Estados Unidos, pues el gobierno norteamericano tenía que destinar miles de millones de dólares al año para apoyar a la Unión Americana.
Con una decisión unilateral, Trump aplicó aranceles a todos sus socios comerciales, para recuperar los recursos económicos que el gobierno estadounidense había destinado para favorecer las economías de otras naciones, lo que, desde su mirada, había empobrecido a Estados Unidos.
México fue blanco de las críticas constantes de Trump. Para el gobierno estadounidense la administración de Claudia Sheinbaum no ha hecho lo suficiente para controlar el flujo migratorio en la frontera entre ambos países, además de que ha acusado que los cárteles de las drogas están inmersos en los gobiernos locales y la mandataria mexicana no tiene la capacidad para atender la problemática.
La política anexionista
Desde que arribó a la Casa Blanca, Trump cambió el nombre del Golfo de México al Golfo de América, aunque sólo dentro del territorio norteamericano, pues a nivel internacional sigue siendo conocido como Golfo de México, como parte de una denominación histórica que se remonta desde las primeras expediciones europeas al continente americano en el siglo XVI.
Pero Trump también amagó con una anexión de Canadá como el estado 51 de la Unión Americana, lo que provocó una crisis política en el interior de esa nación y que aceleró la salida de Justin Trudeau del gobierno canadiense, para impulsar el liderazgo de Mark Carney, quien ha respondido enérgicamente a los comentarios de su vecino.
Después, el mandatario estadounidense amagó con una anexión de Groenlandia, que pertenece a Dinamarca, al asegurar que es un objetivo estratégico para Estados Unidos ante los avances de China y Rusia. Trump ha reiterado que obtendrán a la isla más grande del mundo de cualquier forma, lo que ha dejado una latente amenaza sobre una intervención militar hacia uno de los miembros de la Organización de Tratado del Atlántico del Norte (OTAN), lo que podría desencadenar en el fin del organismo internacional, creado en el contexto de la Guerra Fría, tras la Segunda Guerra Mundial.
En el inicio de este año, Trump ordenó la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras una serie de bombardeos en diferentes ciudades de ese país, donde más de 40 personas murieron y fue enviado a una cárcel estadounidense para enfrentar un proceso penal por narcotráfico.
De manera cínica, el mandatario estadounidense se autodenominó como el presidente interino de Venezuela, debido a que el gobierno norteamericano se hará cargo de la administración de los recursos petroleros de ese país que habían sido controlados por el régimen chavista durante años.
Así, el gobierno de Trump se ha caracterizado por impulsar una política más agresiva, en la cual ha impuesto la doctrina “Donroe” para apoderarse del control del hemisferio occidental y ante la nula respuesta de la comunidad internacional, se ha envalentonado con más amenazas de intervenciones militares.
Con el control del Congreso estadounidense y el manejo de los ministros de la Corte Suprema de Estados Unidos, Trump no tiene límites, y por ello públicamente ha dicho que su única regulación es su conciencia y su moral personal, lo que remonta a los regímenes imperialistas en donde una sola persona controlaba todo a su alrededor de manera unilateral.
La única limitación real que tendrá Trump será la elección intermedia de este año, en la cual se renovará el Congreso estadounidense, y las encuestas refieren que los demócratas obtendrán una victoria contundente sobre los republicanos, por lo cual podrían iniciar un nuevo juicio político en contra del mandatario por extralimitarse en sus funciones.
La población norteamericana ha reprobado la gestión de Trump, tiene el índice de popularidad más bajo que cualquier presidente estadounidense en más de cien años, y hay una serie de protestas vinculadas con la política de persecución hacia los migrantes que son cazados por los agentes migratorios por su apariencia física, violando sus derechos humanos.
Además, para la ciudadanía estadounidense, incluso entre sus seguidores, hay descontento general por las acciones intervencionistas que ha impulsado, pues ha contradicho su discurso de “Primero América”, y ha optado por una medida injerencista abierta.
Tampoco ha agradado a la ciudadanía estadounidense que haya decidido enfrentarse con las universidades como Harvard, a la que presionó por criticar la política sionista de genocidio que ha impulsado el gobierno de Israel en la Franja de Gaza, y el control que mantiene de la mayoría de los medios de comunicación que se han sometido a sus designios.
Aunque el escenario para Trump no es óptimo, por el momento se concibe a sí mismo como el único garante de la supuesta grandeza pérdida de Estados Unidos, en medio de un reacomodo de las principales potencias mundiales que han aceptado implícitamente las acciones de Occidente, siendo los más damnificados América Latina y la Unión Europea.
Los riesgos de las ausencias de contrapesos provocan incertidumbre entre los países más afectados por las políticas económicas y militares de Trump, quien ha dejado de valorar la importancia de socios comerciales en igualdad de condiciones para someterlos y humillarlos.
Nota aparte: DJ Vance se asoma como el principal sucesor de Trump en la contienda presidencial de 2028, aunque por los hechos acontecidos en Venezuela, Marco Rubio también retoma impulso para participar en el proceso interno del partido republicano, ante un descontento creciente contra los republicanos.











